El legendario bajista analiza las raíces del género y destaca la influencia de bandas como Slayer, Kreator y Dark Angel en el sonido de Cannibal Corpse.
Alex Webster, bajista y miembro fundador de Cannibal Corpse, ha vuelto a poner sobre la mesa el debate sobre los orígenes del metal extremo. En una reciente entrevista para el podcast «100 Songs That Define Heavy Metal» de Brian Slagel (CEO de Metal Blade Records), Webster afirmó de forma contundente que, dentro del árbol genealógico del género, el Death Metal tiene una deuda impagable con Slayer.
Slayer: La raíz del árbol del Death Metal
Para Webster, la transición de la agresividad del Thrash al nacimiento del Death Metal no se entiende sin la banda de Tom Araya y Kerry King. «De todas las bandas de Thrash, el Death Metal es el que más le debe a Slayer», comentó el músico. Según el bajista, Slayer no solo aportó la velocidad, sino también una temática lírica y una atmósfera oscura que sirvió de base para que bandas como Cannibal Corpse evolucionaran hacia sonidos más brutales.Webster utilizó una metáfora muy visual para explicarlo: «Si miras un árbol genealógico, gran parte del Death Metal proviene de la rama de Slayer».

Otras influencias clave: De Kreator a Dark Angel
Aunque Slayer es el pilar principal, Webster no olvidó mencionar a otros pioneros que fueron fundamentales para la formación de Cannibal Corpse a finales de los años 80:
Kreator: Citó específicamente a Mille Petrozza como una gran inspiración vocal y compositiva.
Dark Angel: Destacó su intensidad técnica.
Venom: Como precursores de la estética y temática oscura.
La evolución hacia «Eaten Back to Life»
El bajista recordó que en 1988, cuando Cannibal Corpse daba sus primeros pasos, ya existían bandas puramente Death Metal que admiraban, como Morbid Angel y Death. Sin embargo, admitió que sus raíces Thrash eran evidentes en su debut de 1990, Eaten Back to Life. «Se podía notar que teníamos raíces Thrash, pero éramos Death Metal desde el primer momento», sentenció Webster.
Actualmente, Cannibal Corpse sigue siendo el estandarte del género tras el lanzamiento de su último álbum, Chaos Horrific (2023), demostrando que, aunque las raíces están en el pasado, su capacidad para innovar en la brutalidad sigue intacta.













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