Antes de ’13’, la alineación original intentó grabar su regreso a principios de los 2000. El bajista confiesa los detalles de las sesiones fallidas y por qué esas canciones terminaron en la basura.
La historia del heavy metal está llena de «qué hubiera pasado si», y uno de los mayores misterios acaba de ser aclarado por el legendario Geezer Butler. En una reciente entrevista (vía Metal Injection), el arquitecto del sonido de Black Sabbath explicó por qué las sesiones de grabación del año 2001, destinadas a ser el gran regreso de la formación original (Ozzy, Iommi, Butler y Ward), terminaron en una decepción absoluta.

Rick Rubin y el choque de visiones
A pesar de que Rick Rubin finalmente produjo el álbum final de la banda, 13 (2013), su primer intento una década antes no tuvo el mismo éxito. Según Butler, el proceso fue frustrante y falto de dirección:
- Canciones descartadas: La banda llegó a escribir y maquetar unas seis canciones, pero ninguna convenció al productor ni a los músicos.
- El factor Ozzy: Geezer menciona que el éxito masivo de The Osbournes en MTV distrajo el proceso, y la presión por estar a la altura del legado de Sabbath fue paralizante.
- La «chispa» perdida: «Simplemente no se sentía bien», confesó Butler, señalando que en ese momento la química en el estudio se sentía forzada bajo la dirección de Rubin.
¿Dónde quedó ese material?
Aunque esas grabaciones nunca se lanzaron oficialmente, algunas ideas terminaron filtrándose en proyectos en solitario o evolucionaron años después. Para muchos fans, este es el «Santo Grial» no descubierto de la era de Reunion.













Deja una respuesta