Advertisement

Life Is But a Dream… hecho realidad: Avenged Sevenfold conquista Bogotá

Avenged Sevenfold logró algo que no todas las bandas pueden: unir generaciones. Personas que los escucharon en distintas etapas de su vida —desde el colegio, la universidad y ya en la vida laboral— coreaban una misma canción. Incluso había asistentes a los que no necesariamente les gusta el metal. Y es que A7X es una banda casi introductoria, dependiendo del álbum o la etapa, y eso es justamente lo más lindo: ver a tantos fans unidos por la música.

Mi experiencia comenzó desde las 10 de la mañana, junto a un grupo apasionado que había hecho fila desde las 6 a. m., con la esperanza de cantar frente a frente con esos personajes que se convierten en íconos, mirándonos a los ojos. Un grupo diverso que reunió personas de Guatemala, Costa Rica, Panamá, Perú, San Andrés, Ibagué, Medellín y Bogotá.

Estaba acompañada de un maravilloso grupo de aproximadamente 30 personas que compartimos la misma pasión por la banda y que habíamos planeado encuentros anteriores y la creación de una bandera enorme con el logo de la banda, que aunque no fue la del club oficial, si quedó registrada por distintos medios y fotógrafos para la posteridad. Este grupo ya había compartido karaokes, cervezas e historias de vida desde meses atrás, pero también recorridos, horas de vuelo, de bus y la frustración de la postergación del concierto en Octubre del 2025, luego de esperar tantos años para ver a la banda.

Me atrevo a decir que ya éramos todos como un grupo de amigos que se conocía hace bastante tiempo, el grupo se creó en Septiembre del 2025, pero se sentía como de más tiempo y eso hizo de la experencia y de la espera de tantas horas, un momento muy ameno y llevadero a pesar de que las piernas, rodillas, caderas y hasta la cabeza ya no dieran abasto. Además, el clima bogotano no colaboró y llovió dos veces, pero todo definitivamente valió la pena, se logró baranda, picks por parte de algunos del grupo y grandes vídeos y fotos para el recuerdo.

Nuestro grupo entró a la arena a las 7 de la noche y el espacio poco a poco se fue llenando. El evento tuvo inicio con la banda bogotana Mad Tree. Una banda indie que ya había tenido la oportunidad de ver en vivo en 2024, cuando abrieron para Slash con Myles Kennedy and The Conspirators, pero que en esta segunda ocasión me sorprendió gratamente. Su sonido y energía atraparon, y esto mismo ocurrió con el público, especialmente gracias a la voz hipnotizante de su cantante invitada para la ocasión y a sus letras introspectivas y filosóficas, que encajaron perfectamente con el último trabajo de Avenged Sevenfold, “Life Is But a Dream…” (2023).

El show continuó con una banda que quizás no tenga tanto reconocimiento en Colombia por nombre, pero sí tiene una alineación de lujo, con verdaderos veteranos del metal: Mike Patton (voz y teclados, conocido también por Faith No More), Scott Ian en la guitarra líder (Anthrax), Dave Lombardo en la batería (Slayer, Misfits), Trey Spruance en la guitarra (Faith No More) y Trevor Dunn en la segunda guitarra.

Mr. Bungle brindó un show fiel a la personalidad impredecible de Mike Patton: canciones experimentales, con toques de thrash, irreverencia y covers de temas tan reconocidos como inesperados, completamente alejados del metal, como *“I’m Not in Love”* (10cc), *“Funky Town”* (Lipps Inc.) y *“All by Myself”* (Céline Dion). Mentiría si dijera que no sentí algo de envidia por quienes estaban en el pogo durante las canciones más agresivas, pero mi prioridad era asegurar la baranda y cumplirle a la Susana de 12 años.

Luego de corear ese particular cover de Céline Dion, Mr. Bungle se bajó del escenario y comenzó la cuenta regresiva. La expectativa se sentía en el ambiente cuando, alrededor de las 10 de la noche, un código QR apareció proyectado en las pantallas, invitando a los asistentes a unirse al show de luces. De repente, cientos de celulares iluminaron el recinto, titilando frenéticamente y anticipando lo que estaba por venir, era momento de Avenged Sevenfold.

Las pantallas se encendieron con el arte del álbum “Life Is But a Dream…” y comenzaron a salir Brooks Wackerman, Johnny Christ, Zacky Vengeance, Synyster Gates y, finalmente, Matt Shadows, mientras sonaba “Nightcall”. Acto seguido, arrancaron con “Game Over”, canción de su más reciente trabajo y uno de los singles con la energía más a tope.

La euforia fue total. Un coro unificado retumbó en toda la arena: fans cantando no solo la letra, sino también los riffs y solos. El sueño de muchos —ver a Avenged Sevenfold en vivo en Colombia— se estaba materializando.

El concierto tuvo de todo. Sonaron canciones del último álbum como “Mattel”, “Cosmic” y “Nobody”, esta última creando un momento especial de silencio y expectativa entre el público… o quizá de recuperación del aire, algo que el mismo M. Shadows mencionó entre risas, se puede decir que fue su versión del conocido «soroche».

También hubo espacio para los clásicos infaltables: “Bat Country”, “Nightmare”, “Afterlife”, «Buried Alive», “A Little Piece of Heaven” en donde hubo pogos, mucha emoción y hasta vídeos se vieron de propuestas de matrimonio.

Pero no podía faltar la clásica “So Far Away”, esta última acompañada de un emotivo homenaje a Jimmy “The Rev” Sullivan. Muchos no pudimos contener las lágrimas cuando su imagen apareció en pantalla, y el propio M. Shadows expresó cuánto lamentaba que Jimmy nunca hubiera estado en Colombia y que es una pérdida que a pesar de tener varios años, todavía se sentía muy dolorosa.

La banda también interpretó canciones no tan clásicas, pero muy queridas por los fans, como “Gunslinger”, que nos dejó a más de uno afónico, y “Save Me”, una pieza marcada por su melancolía y teatralidad, que a pesar de su larga duración, que normalmente no es bien recibido por muchos, logra conmover profundamente.

Sin embargo, entre todos los momentos memorables de la noche —los coros compartidos, los agradecimientos por la enorme bandera que llevábamos en la baranda con su logo y nuestro característico sombrero vueltiao— hubo uno que quedará grabado para siempre. Por primera vez en la gira, la banda invitó a un fan a subir al escenario para cantar “Unholy Confessions”, una de las canciones más amadas por los fans de la vieja escuela y de mayor complejidad vocal.

El fan, es David Bernal, caleño, integrante de una banda de post-rock/post hardcore llamada Mente Ausente. Bernal sorprendió tanto a la agrupación como al público con su impecable técnica gutural, dominando el “growl” y el “scream”. Fue, sin duda, ver cumplido el sueño frustrado de muchos vocalistas que crecimos teniendo a Matt Shadows como referente.

En definitiva, fue un concierto que cumplió expectativas y sueños. Avenged Sevenfold tardó muchos años en venir a Colombia, y aunque sus motivos no son del todo claros, el público dio la talla. La energía superó incluso lo que la misma banda esperaba, como lo expresó M. Shadows. Confiamos en que se fueron felices con el público bogotano y en que su regreso no tardará tanto.

Quiero terminar esta crónica agradeciendo a ese grupo de personas tan hermosas que hicieron parte del grupo del concierto, todos tan únicos, amables con historias de vida y perfiles tan interesantes y diferentes que se volvieron algunos en buenos amigos que espero ver prontamente en otros concierto en Colombia, otros países de Latinoamérica y esperemos que también en grandes festivales alrededor del mundo.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *