
1. Un prolegómeno para quienes no conocen a la banda
Después de muchos años de espera (y con un aplazamiento de la fecha inicial en septiembre del año pasado1) se hizo realidad la ilusión de muchos/as fanáticos/as al tener en tierras bogotanas a Avenged Sevenfold2, una banda que en los últimos 10-15 años ha crecido muchísimo en popularidad; tanto, que ya ha sido considerada como uno de los nuevos Big 4.
La cita se hizo en uno de los mejores escenarios para eventos musicales: el Movistar Arena de la avenida NQS, ahí no más del Campín. Quienes ya hemos asistido ahí sabemos que cuenta con el mejor sonido, con buena capacidad y además, con una ubicación estratégica para llegar y salir. El lugar estaba a reventar con metaleros/as más contemporáneos, no tan vieja escuela; es más, quienes son más de la movida antigua no la van mucho con A7X, muy seguramente por sus inicios en el Metalcore y su estética un tanto heredada del Emo.
Esto último fue algo que cambió sustancialmente desde el City of Evil, donde empezaron a sonar más a Hard Rock con toques de progresivo y atisbos de Heavy Metal con instrumentación virtuosa. Sus letras, bueno, van de todo un poco: vicios, vivencias trágicas, luchas con demonios internos, una que otra crítica social en sus últimos 2 trabajos, y hasta historias de amor díscolas y terroríficas3.
El público estaba bien listo y melo para el evento. Varios hicieron cosplay del vocalista M. Shadows con su camisa a cuadros roja y negra como los colores del AC Milan, las gafas de piloto y la pañoleta en la cabeza. Por supuesto, no podían faltar quienes llevaron camiseta alegórica o inclusive, los que compraron la merch oficial en la caseta dentro del Movistar4.
2. Entrada y las primeras bandas del cartel (Mad Tree y Mr Bungle)
A diferencia de lo que pasó con Bring Me The Horizon en 2024, la organización estuvo muchísimo mejor. La entrada fue sencilla y rápida gracias a que habilitaron varias entradas para que pudiera circular la gente con facilidad. Quizá se demoró un poquito porque justo cuando el primer lote de gente entró (donde yo estaba con el parche) comenzó la banda colombiana Mad Tree a tocar. De suerte que aún en la entrada a gramilla se escuchaba muy bien la propuesta musical de esta agrupación. A título personal, no sabría cómo encasillarla, es más rock con mucha experimentación, bastante sonido indie y… no se me ocurre más. Eso sí, sonó y tocaron muy bien, y se acompañaron de unas visuales muy bonitas (con su tónica reflexiva en los textos que mostraban). Inició genial la noche.
Vayan a escuchar a Mad Tree, no sólo por el apoyo a la escena nacional, sino por su propuesta musical que aunque no está tan relacionada con el metal, entra en el espectro del rock que tanto nos gusta.
Posteriormente, pudimos disfrutar del metal experimental de Mr Bungle, banda liderada por Mike Patton, muy reconocido por ser el líder de Faith no More5 y quien estaba acompañado de el dios de la batería Dave Lombardo, don chiveras Scott Ian en la guitarra rítmica, Trey Spruance en la guitarra líder y Trevor Dunn en el bajo. Es decir, un supergrupo que inició la sesión tocando Tuyo, el opening de Narcos.
Patton tiene un rango vocal alucinante: desde clean voices hasta guturales, ruidos de mantras y gritos, lo que le permite cantar casi cualquier género (que para la ocasión fue Crossover Thrash). Consideremos también que usa varios micrófonos, entre ellos, un altavoz para vender 1 litro de helado en 10 lukas.
Aquí una poca de su voz armoniosa haciendo un cover de I’m not in love, una canción pop de la banda 100cc:
La banda, además de tocar canciones de su último trabajo The Raging Wrath of the Easter Bunny Demo, hizo otros covers, entre los que se destaca el himno del metal sudamericano Refuse Resist de Sepultura. Una delicia contemplar a Lombardo tocar esas percusiones y el intro de semejante rolón; y bastante extrañado quedé de ver que buena parte del público no se inmutó de lo que estaban escuchando (tanto, que hasta me miraron medio rayado por cantar a viva voz este clásico). Es más, hasta hubo espacio para una canción de S. O. D., anterior banda de Scott Ian, y para interpretar una reversión de All by Myself, canción popularizada por Celine Dion.
Un acto excénctrico en todo su esplendor, y muy disfrutable. ¿Y cómo no va a ser así si el mismo Patton es bien raro? Tanto, que en ocasiones imitaba los sonidos de las percusiones. En fin, ya con Mr Bungle acabando y el público a tope, era hora de pasar al acto principal.
3. La llegada de M. Shadows y compañía
Un poquito demorada la llegada de la banda, hay que decir. Estuvieron jugando mucho con las luces y pintando pajaritos en el aire con una pronta entrada a la tarima, pero se tomaron su tiempo. Afortunadamente, apenas inició A7X, el público estuvo con la euforia desbordante cuando tocaron Game Over y Mattel, temazos de su más reciente álbum Life is but a Dream, catalogado como una pieza musical excelente por su instrumentación y el cambio en su sonido6. Como dato curioso, M. Shadows entró con un pasamontañas cual capucho de la 26.
Había que pasar a los clásicos de la A7X, y qué mejor manera que hacerlo con Afterlife, de su álbum homónimo y por muchos considerado como uno de los mejores (si no, el mejor de todos). El entusiasmo de la fanaticada era en verdad contagioso, y aquí sí que corearon lo que iba presentando y tocando la banda. Lo mostraron cuando pasaron a su hit más popular, es decir, Hail to the King, del disco homónimo y donde ya tenían en su formación a otro batero luego del paso de Mike Portnoy para el Nightmare.
Para continuar, tocaron Gunslinger, la tantico melancólica Buried Alive y la más experimental The Stage. Cabe destacar que sus dos guitarristas (Synister Gates y Zacky Vengeance) son una dupla considerada de las mejores en la escena, en especial por los solos y la técnica tan limpia de sweep picking de Synister. Claro está, no se puede dejar atrás el gran trabajo en el bajo y la batería de Johnny Christ y Brooks Wackerman, respectivamente.
Pero no solamente muestran su virtuosismo con instrumentación eléctrica, la parte acústica (con cuerdas metálicas que recuerdan un tanto al country) también suena increíble como en So Far Away, una canción que dedicaron al finado Jimmy «The Rev» Sullivan, baterista fundador y quien tristemente falleció en 2009 por una falla cardíaca consecuencia de sus excesos. Hay que decir que fue la parte más emotiva de la noche, porque sus letras recuerdan a quienes ya no están en este plano terrenal.
Y como es costumbre, luego de un bajonazo viene la subida de nota con unas rolitas más moviditas y pesadas. Nada mejor que Bat Country, canción inspirada en la caótica vida del prota de Miedo y Asco en Las Vegas. Ahí se armó el pogo, y me alcancé a meter un poquito. Estuvo manejable la cosa, no tan grave como en Cryptopsy y los wannabes de Pacquiao que noquearon a más de uno. Se calmó un poquito la cosa con Nobody, y se volvieron a mover las masas al son de Nightmare. Cualquiera diría que ahí paró la cosa, pero como diría Homero Simpson:

Tocaron Unholy Confessions, y confieso que aquí sí que se movió el pit. Cómo no, si es su canción emblemática de la época core de sus inicios. Hasta hubo espacio para que alguien entrara a hacer moshing cuando hicieron un breakdown. Y como adenda, dieron la chance a un fan de cantar con ellos la parte de screaming (parte que siendo brutalmente honesto, Shadows ya no la maneja tan bien). Ya luego con Save Me y Cosmic hubo tiempo para descansar y no armar tanta pogamenta. Apenas para que un cuchacho como yo tuviera una poca de tregua para recuperar los aires.
El final vino con una canción que no está exenta de controversia; para presentarla, M. Shadows nos preguntó si nos gustaba la necrofilia (y donde también hay asesinato y zombies involucrados). Sí, así es, es una canción que trata sobre un «romance» muy retorcido y con una connotación que para mucha gente puede ser funable, pero que tiene una instrumentación de fondo muy de música de brass band con saxofones y otros vientos. Toda una locura que dura aproximadamente 8 minutos, y cuyo nombre es A Little Piece of Heaven. Aunque es de vieja data esta rola (2009 aproximadamente), no la suelen tocar mucho, en especial si son parte de un festival. Esto fue un detallazo por parte de Avenged Sevenfold.
Vean el final del video de esta canción, y pillarán que sí hay final feliz. O mejor, «feliz» porque pareciera una comedia romántica dirigida por George Romero.
Con esto finalizo este reporte. El concierto estuvo espectacular, y todas las bandas la rompieron, en especial A7X. Ojalá regresen pronto, y si eso pasa, esperemos que el público siga siendo tan eufórico como en esta ocasión.
¡Hasta la próxima!
- Desgarro y hematoma en las cuerdas vocales del cantante M. Shadows luego de su show en el festival Louder than Life. ↩︎
- A7X, si se quiere usar su abreviatura en su nombre, el cual está inspirado en una cita bíblica relacionada con el castigo a Caín por haber matado a su hermano Abel. ↩︎
- Con final feliz, afortunadamente. ↩︎
- O también, las versiones libres adquiridas afuera en una chaza. ↩︎
- De las primeras bandas en fusionar metal y rap en algunas de sus canciones. ↩︎
- Hasta por quienes no gustan mucho de la banda. ↩︎














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