El cerebro y multiinstrumentista de la icónica agrupación sueca de Death Metal Melódico reflexionó sobre el desgaste creativo, el control de calidad y la rigurosidad técnica necesaria para evitar la repetición tras décadas de trayectoria.
En la industria del metal extremo, la constancia creativa suele colisionar con el desgaste natural que imponen los años de carrera. En una reciente entrevista concedida al medio especializado Blabbermouth, Peter Tägtgren, líder, productor y mente maestra detrás de Hypocrisy (así como de su proyecto industrial Pain), ofreció un análisis introspectivo sobre una de las interrogantes más frecuentes de sus seguidores: los extensos periodos de tiempo que transcurren entre los lanzamientos discográficos de la banda.

La agrupación sueca, que cimentó las bases del death metal de temática alienígena y melódica desde principios de los años 90, ha espaciado notablemente sus producciones en la última década. Su penúltimo trabajo, End of Disclosure, fue editado en 2013, mientras que su sucesor, Worship, no vio la luz sino hasta finales de 2021.
Evitar la autorreferencia y el conformismo creativo
Al ser consultado sobre si este ritmo de producción se mantendrá en el futuro, Tägtgren fue tajante al señalar que el filtro de calidad personal se vuelve mucho más estricto con el paso del tiempo.
«A medida que envejeces y acumulas más catálogo, te vuelves mucho más exigente con lo que escribes. No quieres repetirte. Es muy fácil caer en la trampa de escribir algo que ya hiciste hace diez o quince años, y cuando te das cuenta de ello en el estudio, simplemente tienes que desecharlo y empezar de nuevo», explicó el músico y productor de 56 años.
Tägtgren, cuya reputación en el sonido extremo también se sostiene sobre su labor como productor en los legendarios The Abyss Studios (donde ha moldeado el sonido de bandas como Dimmu Borgir, Immortal, Children of Bodom y Sabaton), argumentó que su propia experiencia tras las consolas agudiza su nivel de autocrítica:
«Cuando pasas tanto tiempo analizando la música de otras personas y la tuya propia, desarrollas un oído implacable. No se trata solo de lanzar música por cumplir con un contrato o por mantener activa la maquinaria comercial; se trata de que cada pieza tenga una justificación artística real para existir».
🎙️ La Opinión de Wallas
La postura de Peter Tägtgren es una lección de honestidad profesional que muchas bandas veteranas de la industria deberían aplicar. En una época saturada de lanzamientos rápidos donde los algoritmos exigen contenido constante, que un referente del calibre de Hypocrisy prefiera guardar silencio por años antes de entregar un disco mediocre es algo digno de aplaudir. Tägtgren entiende perfectamente que su legado no se defiende sumando volumen al catálogo, sino preservando la calidad sónica y compositiva. Como productor y músico, el sueco sabe que el peor enemigo de un artista clásico es convertirse en una parodia o en una copia de sí mismo. La rigurosidad con la que filtra sus riffs en el estudio es el verdadero secreto detrás de la vigencia de Hypocrisy.
¿Qué opinan ustedes, muchachos? ¿Prefieren esperar varios años por un álbum conceptual y pulido como Worship, o les gustaría que las bandas clásicas mantuvieran un ritmo de lanzamiento más constante? Registren sus análisis en la sección de comentarios y m













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