El icónico vocalista y activista armenio no se guardó nada y criticó fuertemente el trasfondo y el momento elegido para este movimiento diplomático.
Para nadie en la hinchada del metal es un secreto que Serj Tankian, la inconfundible voz de System of a Down, ha dedicado gran parte de su vida y su carrera a ser el megáfono global que exige justicia por el Genocidio Armenio de 1915. Sin embargo, lejos de celebrar con los brazos abiertos la reciente noticia de que Israel ha reconocido oficialmente estos hechos históricos, el músico ha salido a la cancha con los taches arriba para criticar con dureza la jugada.
A través de sus canales oficiales, el frontman calificó la decisión del gobierno israelí como un acto de «puro cinismo político». Tankian argumenta que este reconocimiento no nace de un verdadero examen de conciencia moral o humanitario, sino de un amague estratégico dentro del tenso panorama geopolítico actual en el Medio Oriente, utilizándolo como un arma de presión de conveniencia.

Al hueso: Las contundentes declaraciones del frontman
De acuerdo con lo reportado por el prestigioso portal especializado Metal Injection, Tankian fue tajante al señalar que durante décadas el reconocimiento fue bloqueado o postergado por intereses diplomáticos y comerciales. Para el músico, que ahora se dé este paso en un momento de altísima fricción internacional demuestra que la memoria de las víctimas está siendo utilizada como una ficha de cambio en el tablero político.
«Utilizar el reconocimiento de un genocidio como una herramienta política no es justicia, es oportunismo», viene a ser el fuerte mensaje de fondo que el vocalista ha dejado claro ante la comunidad internacional. Tankian siempre ha sostenido que los derechos humanos y la verdad histórica deben estar por encima de los contratos militares o las alianzas estratégicas de turno.
Desde la mesa de control de Roll The Radio, analizamos este nuevo pronunciamiento de Tankian como una muestra de que el rock y el metal de peso no se callan ante las conveniencias del poder, manteniendo la coherencia que siempre ha caracterizado los himnos de System of a Down.













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